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Rosario es una ciudad vulnerable
Propuesta de Gobierno
El Dr. Diego Giuliano es abogado, docente universitario, especialista en Derecho Municipal y autor de varios trabajos en esa materia, entre ellos es autor del libro “Autonomía y regionalización asociativa”, aparecido en 2006.

- Consultado acerca de la posición de la ciudad de Rosario en su región, nos dice:

Toda región debe tener, necesariamente, una o más “ciudades aglutinantes”. Rosario debería ser el núcleo aglutinante de toda la región pero no lo es ni lo ha sido. Hay un “discurso metropolitano”, pero no hay acciones metropolitanas concretas, efectivas y duraderas en temas puntuales que mejoren la calidad de vida de los vecinos. Estamos bastante desarticulados.

- Por qué lo dice?
Lo digo mirando la gestión municipal. Hoy en día, es muy importante conectarse con la región, porque los problemas de Rosario no se resuelven solamente en Rosario. El fomento del trabajo, la prestación de los servicios públicos, el tratamiento y recolección de la basura, el comercio exterior, el desarrollo de la producción y del turismo, no son temas ni problemas exclusivos de Rosario. La gestión municipal, desde el punto de vista de la ejecución de políticas públicas, está encapsulada, y si no se vincula y no resuelve problemas en el nivel metropolitano, como de hecho no lo hace, disminuyen nuestras ventajas comparativas. El municipio aún no ha evolucionado en esa materia. Es necesario traspasar el límite de los partidos políticos, empezar a pensar regionalmente sin tener tan en mente sólo las próximas elecciones.

- Cómo repercute eso en los vecinos?
Luego de casi dos décadas de gobierno del mismo color político, la ciudad no logro articularse con su contexto regional y eso lo pagamos los ciudadanos que tenemos conflictos de transporte interno y externo y de distintos servicios públicos, desde el destino de la basura hasta la falta de alertas en los casos de tormentas extremas o la prevención del humo de las islas.
Rosario es una ciudad vulnerable. No hablo de grandes desastres que, afortunadamente, no suceden. Hablo del humo y de la lluvia. Cuando hay sequía, el humo de las islas nos invade. Cuando llueve, la ciudad queda anegada, desprotegida.

Es notable la sensación de temor que se produce en todos los habitantes frente a la aparición de una posible tormenta. La ciudad se desespera. En la última tormenta se cayeron más de 800 árboles, algo que en algún caso puede ser natural pero que en la mayoría, fue producto de la falta de mantenimiento del arbolado público y de la constante intervención de las empresas que prestan servicios a través de excavaciones sucesivas en las veredas y calles. Hay una gran incoordinación y el municipio no controla.

- La ciudad está desprotegida.
La falta de limpieza de los desagües centrales, las bocas de tormentas tapadas y la ausencia de un sistema eficaz de aviso a la población, es la causa de la gravedad de los resultados de una tormenta, con el saldo de muertes evitables por electrocución y tantos otros daños. El municipio es quien debe ocuparse del alumbrado, el barrido y la limpieza, esa es su esencia, independientemente de todas las demás acciones que modernamente le corresponden. Si desviamos la mirada para otro lado, no se hace ni lo uno ni lo otro y los daños son muy graves.

- Barcelona y la realidad
De la concepción fantasiosa de la “Barcelona argentina” a la tormenta que con una lluvia de 46 milímetros trae como consecuencia el dolor de 8 muertos y la inundación de muchos sectores de la ciudad, hay mucha distancia. Ante una situación desgraciada, lo primero que debemos hacer todos es asistir y ayudar a los afectados, pero luego, es necesario debatir por qué nos pasa repetitivamente lo que nos pasa. Es decir, por qué todavía no contamos, como lo tienen otras localidades más pequeñas, con un sistema de alerta regional ni la más mínima tecnología para detectar fenómenos meteorológicos adversos; y por qué los servicios de la ciudad no reaccionan adecuadamente. Nadie debe especular desde el drama social, pero pasado un tiempo, hay que debatir, hacer un balance y prevenir.

La ciudad es vulnerable en todo sentido y ya no hay excusas de incoordinación o de desajustes entre la provincia y la gestión municipal.

Están del mismo lado?

En las soluciones reales no parecen estar la provincia y la ciudad las dos del mismo lado sino, por el contrario, parecen estar cada una por su lado. Desde enero de 2008 se viene anunciando la implementación de un sistema de alerta temprana con información meteorológica en tiempo real y recién después de los 8 muertos de la tormenta del 2 de febrero, se anuncia la toma de un crédito para eso.

Hasta hace un tiempo, bastaba con echar culpas para afuera. Ahora, no se justifican. Pasa como en la vida cotidiana. Si alguien niega el error y empieza a echar culpas de sus males para arriba, para abajo y para el costado, si el error no se internaliza se repite inexorablemente.
Si los errores están siempre afuera y yo nunca tengo nada que ver, es probable que nunca podamos resolverlos. Es una especie de desorden, un “complejo de victima” que se desarrolla para evitar tomar responsabilidad de las propias acciones.

Cómo ve la relación público-privada en la ciudad?
Nuestra ciudad está subejecutada. Rosario cuenta con una intensa actividad privada y una iniciativa empresaria muy importante. También hay un movimiento muy enérgico de sus instituciones intermedias, de sus gremios, de sus artistas, de sus clubes y organizaciones no gubernamentales. Es una ciudad muy creativa que ha tenido que sortear grandes dificultades en toda su historia pero evidentemente, la gestión municipal va por detrás. Rosario es mucho más de lo que la gestión municipal cree que es.
 
Rosario: 01/04/2009
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