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Autonomía: ¿ para quién?.
Propuesta de Gobierno
La realidad municipal santafesina es, sin dudas, de lo más heterógenea y dispar. En una provincia como la nuestra, tributaria de diferentes culturas y poblada por caudalosas corrientes de inmigrantes de diferentes puntos del planeta, los municipios, naturalmente, son distintos entre sí. Santa Fe posee un territorio de 133.074 Km2: en la magnitud de su extensión caben, hipotéticamente y de manera simultánea, el Reino de Holanda (41.526 Km2), el Reino de Bélgica (30.518 Km2), Suiza (41.285 Km2), la Región italiana del Veneto (18.364 Km2) y Andorra (453 Km2).

Es por ello que la vida local que crece en esta dilatada geografía, es profundamente diversa y si se quiere, polifacética, convirtiendo a la provincia es un rico espacio cívico conformado por 363 unidades locales, distinguidas de la siguiente forma:

- 2 Municipalidades de Primera Categoría (Áreas Metropolitanas): Rosario y Santa Fe.
- 46 municipios de Segunda Categoría (municipios grandes y ciudades intermedias) y,
- 315 Comunas (municipios chicos y rurales).

De los 3.000.548 habitantes de nuestra Provincia, según datos del último Censo Nacional de Población, Hogares y Viviendas correspondiente al año 2001 (IPEC.) existen 2.369.884 personas viviendo en las cuarenta y ocho (48) ciudades de la provincia (es decir, el 79% de la población), mientras que sólo el 21 % de los habitantes (630.664), residen en las localidades de menos de 10.000 habitantes.

Así es como en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y en los partidos bonaerenses aledaños, la ciudad de La Plata, Berisso y Ensenada (el 1% del territorio argentino), se instala nada menos que el 37% de la población total del país, en el conglomerado sureño “Gran Rosario”, que territorialmente representa el 0,47% de la superficie provincial (692 Km2) y que incluye a las ciudades de Funes, Granadero Baigorria, Pérez, Rosario, Villa Gobernador Gálvez, Capitán Bermúdez, Fray Luis Beltrán, Puerto General San Martín, Roldán, San Lorenzo y la Comuna de Soldini, se asienta el 38,81% de la población de la Provincia (1.164.800 habitantes).

En el conglomerado central ribereño “Gran Santa Fe”, compuesto por las ciudades de Santa Fe y Santo Tomé, y las Comunas de Recreo, San José del Rincón y Sauce Viejo, viven 456.017 habitantes, es decir el 15,19 % de la población provincial.

Por otro lado,
• 130 Comunas de la Provincia, no alcanzan la cifra de mil habitantes.
• 1 población santafesina (Juan de Garay, en el Departamento 9 de Julio), no alcanza los 100 habitantes.
• 26 comunas están entre los 100 y los 250 habitantes.
• 42 poblaciones están entre 250 y los 500 habitantes;
• 61 Comunas tienen una población entre los 500 y los 1000 habitantes.

El proceso paradójico de concentración de población, riqueza y pobreza, visto a nivel nacional y dramáticamente en el conurbano bonaerense, se repite irónicamente en nuestro territorio.

relación es cabalísticamente idéntica y preocupante..

Se trata de una enfermedad conocida y en nuestro caso, duplicada: macrocefalia bicéfala, es decir, distribución concentrada de la población en dos puntos geográficos en los que se instalan el 54 % de la población santafesina, una suerte de “deformante reuma institucional” o gigantismo provocado por dolorosas migraciones internas y un desarrollo inarmónico y desequilibrado.

Los malos augurios que representa esta desordenada distribución de la población, que no es patrimonio exclusivo de la provincia de santa fe, porque se repite en toda la Argentina y sus provincias, y el impacto lesivo que ello significa para la consolidación del desarrollo y el bienestar general, de hecho, no nos pertenecen.

Justo José de Urquiza, en su mensaje al Congreso Nacional de 1854, profetizaba:“ Escasa y diseminada sobre una superficie de más de veinticuatro mil leguas cuadradas, nuestra población forma de las provincias átomos ....que sobrenadan en ese inmenso espacio... Nuestros disturbios pasados están fundados sobre esa inoportuna disposición de las poblaciones; nuestras futuras discordias vendrán de esa misma causa; y si alguna vez ha de desfallecer el espíritu nacional, de esa misma causa ha de provenir tan gran mal” ( el resaltado nos pertenece).

En el escenario de nuestra provincia cohabitan localidades como Rosario y Santa Fe, Rafaela (80.407 h.), Villa Gobernador Gálvez ( 79.512 h.) y Venado Tuerto (70.813 h.), con Comunas como Maua (102 h.), San Bernardo (105 h.), o Juan de Garay con menos de cien habitantes.

La simple exposición de estos datos hace suponer la dificultad, y en algunos casos, la imposibilidad de que en varios distritos pueda llevarse a cabo una auténtica gestión autónoma de sus intereses locales en términos absolutos y en las condiciones de economía y eficacia que demandan la Constitución Nacional y el sentido común.

Uno de los principales enemigos de la autonomía es la fragmentación administrativa o la configuración de un defectuoso mapa municipal, es decir, demasiados municipios en su mayoría, demasiado pequeños.

La profundización del proceso de descentralización estará condicionado, lógicamente, por esta situación.

La multiplicidad de Comunas y la escasez de recursos, trae como consecuencia la proliferación de localidades cuya existencia autónoma es casi inviable, puesto que no generan los recursos suficientes y mínimos para la manutención de su estructura básica, por más pequeña y austera que fuera en su administración. La dependencia de la asistencia provincial es absoluta.
En estos casos, deberá fomentarse el asociativismo comunal para determinadas funciones como la recolección y el tratamiento de residuos, la atención de la salud, la seguridad, la realización de obras o adquisición de equipos, etc.

Quienes no siguen el modelo administrativo napoleónico – Vg. Reino Unido o Suecia- han realizado mediante ley, reducciones drásticas del número de municipios a lo largo del siglo XX. No creemos que esa sea la solución ni el camino culturalmente adecuado.

Por el contrario, en los países de influencia administrativa francesa se ha preferido solucionar el problema a través de la asociación o fusión voluntaria de los municipios existentes. Como queda demostrado, resulta difícil encontrar una fórmula precisa que sepa combinar la historia con la eficacia de la acción pública y la participación ciudadana, pero esta dificultad, claro está, no puede traducirse en resignación, sino más bien en una actitud realista y madura que permita encarar de una vez por todas, la farragosa pero fructífera tarea de descentralizar y coordinar competencias en aras de obtener una mejor calidad de vida en nuestras comunidades locales.
Por múltiples y poderosas razones, después de 150 años de federalismo nominal, no se ha realizado la corrección decisiva.

Para la corrección decisiva de la actual estructura demográfica y la rectificación de las distorsiones que viene sufriendo el sistema federal y en particular, el municipio, sólo debería predicarse la autonomía plena de aquellos municipios que tengan real capacidad para ostentarla y ejercerla de manera potencialmente exitosa. Se trata de fomentar una "autonomía responsable y sustentable", es decir, de acuerdo a la capacidad de cada comunidad para desarrollar las competencias y funciones que le son propias.

De lo contrario, estaremos imponiendo una "autonomía del fracaso" o más bien, una autónoma y solitaria lucha por la supervivencia que más que dirigirnos a “vivir con lo nuestro”, nos conducirá a “morir con lo puesto”.
 
Rosario: 21/04/2009
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